En el argot informático se denomina "zombi" a aquel ordenador que, tras haber sido manipulado, puede ser controlado remotamente por un usuario malicioso. De esta manera, el sistema llevará a cabo de forma precisa las acciones que el atacante le ordene. Las consecuencias de dicha manipulación pueden ser, entre otras, el robo de datos confidenciales; la realización de ataques a otras máquinas -enmascarando así la identidad del verdadero autor-; o la propagación de virus informáticos.
Quienes han encontrado un filón en las máquinas zombis son los spammers, es decir, usuarios que envían masivamente correos que, por lo general, tienen contenidos publicitarios. El envío de spam es una actividad que en muchos países es castigada con fuertes multas e incluso con la cárcel, y quienes hacen uso de tan reprobable práctica procuran que su identidad quede oculta, evitando así ser localizados.

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